Saltar al contenido
Portada » BLOG » Adiós. Una lección de amor propio.

Adiós. Una lección de amor propio.

Yulia Dibrovska Chorna

Las primeras dependencias sociales

“Hay que jugar y ser amigo de todos.” “Cuantos más amiguitos, más divertido el juego.” “Si no te portas bien, nadie va a querer ser tu amigo.”

Seguramente recordarás estas frases desde tu infancia. Se calan en nuestro subconsciente y nos condicionan a lo largo de toda nuestra vida, manipulando nuestra conducta y marcando la imagen que tenemos del éxito social.

Si tenías muchos amiguitos significaba que tenías éxito y para mantener tus amistades te decían que tenías que ceder, ser amable, complaciente, compartir lo tuyo para satisfacer a los demás, jugar a lo que todos querían.

¿Qué nos dicen estas experiencias infantiles en nuestra vida adulta? Que debemos ser como los demás quieren que seamos para que quieran estar en nuestra vida. Que es mejor callar nuestra opinión para no disgustar a los que nos rodean, no vayan a enfadarse y dejen de quedar con nosotros. En una palabra, debemos ser cómodos para los demás, para que nos acepten en su círculo y no nos aíslen.

Así, sin ser conscientes, nuestros padres nos inculcan nuestras primeras dependencias sociales. Dependencias que en muchos casos mantenemos toda la vida. Dependencias que nos hacen sufrir, temer, sentirnos solos, inadecuados, inadaptados, con mal carácter o diluir nuestra personalidad por mantener unas amistades tóxicas.

Piensa en todas las personas adultas que conoces, que tratan de complacer constantemente a los demás, gustar y ser amigo de todo el mundo, esa persona cómoda y amable que trata de encajar por encima de todo. Rehúyen los conflictos, viven por encima de sus posibilidades, tratando de parecerse al círculo que han elegido, llevan una máscara que cambian según con quién estén, igual que sus opiniones.

Esas personas viven dependiendo de los demás y su amor propio depende de lo que los demás opinan sobre ellos más que su propio criterio. No son personas que vayan a defender su postura o apoyarte en una situación injusta. Defender una postura significa arriesgarse a convertirse en parte del problema, que les salpique y vuelva incómodos frente a los demás.

Es mucho mejor no implicarse y buscar la forma de ser amigos de todos, olvidándose de uno mismo.

El pozo de la opinión externa

Vivir según la expectativa de los demás solo trabaja en contra de nosotros mismos, aunque al principio cueste mucho reconocer que tenemos esa dependencia.  Algunos de los efectos más visibles y perjudiciales de esperar siempre la validación externa son:

  • Pérdida de personalidad propia. Es algo que puede costar mucho reconocer porque si llevas toda tu vida priorizando las expectativas y los deseos de los demás, te has acostumbrado a vivir la vida según los criterios externos y los deseos de tu círculo han ido poco a poco sustituyendo a los tuyos propios. ¿Cómo querías ser en tu infancia? ¿A qué adultos admirabas y qué clase de vida querías tener? ¿A qué has renunciado para tener a los amigos que tienes ahora? Admitir el poder de los demás sobre nosotros mismos es algo de lo que huimos y tardamos mucho en reconocer porque nos da mucho miedo darnos cuenta de que no nos conocemos en realidad y no sabemos cómo nos hemos convertido en lo que somos.
  • Autoestima dependiente. Eres tan bueno y valioso como los demás piensan que eres. En el momento en el que cometes un error o muestras algún tipo de debilidad o defecto y tu círculo te da la espalda, te quedas sin nada. Tu amor propio es solo un reflejo del amor y la aceptación de los demás, sin él no vales nada en tus propios ojos. Si no hay aprobación externa, no hay valía en tu persona y no mereces nada bueno.
  • Ansiedad, depresión, estrés. Estar siempre trabajando para que los demás te acepten desgasta mucho. La máscara que debes llevar a todas partes es muy pesada e incómoda, pero no te atreves a quitarla porque lucirías completamente al desnudo.
  • Tus decisiones, no son tuyas. Debes vivir en la zona de moda, conducir un coche que esté bien visto por tu círculo, llevar a tus hijos a un colegio que refuerce tu estatus, comprar marcas que apoyen la imagen que quieres proyectar. Te has convertido en una víctima de tus propias expectativas y aunque tengas que endeudarte para toda tu vida, no puedes defraudar a tu círculo para que no te rechace. Tus decisiones ya no son tuyas, las toman por ti aunque pretendas no verlo.
  • Relaciones superficiales, vida superficial. Intentando complacer a todos o al menos, no disgustar a nadie, pierdes la esencia de lo que eres y de lo que son los demás. Te preocupas más de la imagen que proyectas que de ser simplemente tú. Si tienes miedo a que te juzguen o rechacen, asumirás menos riesgos, profundizarás menos en tus propios gustos y en lo que son en realidad las personas que te rodean.

Decir adiós a los demás y abrazar tu vida

A diferencia de lo que nos han inculcado de pequeños, debemos aprender a elegir bien nuestra compañía, rodearnos de personas que nos quieren de forma incondicional, que nos aprecian a pesar de nuestros errores o días malos y que están ahí para apoyar y edificar. Debemos aprender a querernos bien para que los demás vean cómo se hace y transmitirlo a las siguientes generaciones.

  • “Ni siquiera las tartas le gustan a todo el mundo.” Tu valor no depende de lo que opinan los demás. En el momento en que entiendes que eres un ser único, merecedor de amor y cariño a pesar de lo que puedan opinar otras personas, pasas a otro nivel de amor propio.
  • Ser amable no significa buscar la aprobación de los demás. Puedes saludar y sonreír sin tratar de ser amigo de todo el mundo. No confundas la buena educación con el esfuerzo de complacer a los demás. Sé amable, pero sé libre. No dependas de las reacciones de los demás, solo busca ser cómo eres y estar en paz con tus propias decisiones.
  • Refuerza tu diálogo interno. Pregúntate, ¿si no dependiera de lo que opinan mis amigos o familia, ¿qué escogería para mí? Si ves que te importa la opinión de alguien, pregúntate ¿con qué fin busco agradarle a esta persona? ¿De verdad lo necesito o mi felicidad no está ahí?
  • Di adiós a las personas que te hacen sentir mal. Puede que no puedas decir con exactitud qué es lo que pasa con algunas personas que tienes en tu vida. Tan solo tienen una facilidad especial de influir en tu estado de ánimo, hacer que te sientas mal, con poca energía, como que algo no está bien contigo y es muy difícil entenderse contigo. Recuerda, aléjate de personas que te hacen creer que es difícil quererte. Lo único que buscan es convertirte en alguien más manipulable, más cómodo y siempre siempre, alguien menos “tú”.
  • Prioriza tu bienestar y aprende a decir no a compromisos que no te hacen bien. A veces resulta difícil, muy difícil, faltar a compromisos porque no te apetece el lugar, el plan o la compañía. Con un poco de práctica aprenderás a escucharte más y saber si de verdad quieres apuntarte a un plan o lo estás haciendo por encajar en un círculo.
  • Practica el desapego emocional. Recuerda que lo que los demás opinan es el reflejo de su propio yo, sus experiencias y sus expectativas. No te representan ni deben condicionar tu vida o tu felicidad. Ve soltando las situaciones que sientes que te derrumban y busca ambientes y personas que recargan tus pilas emocionales.

Ahora es tu turno de observarte y sacar conclusiones.

¿Hasta qué punto dependes de la opinión de los demás y estás dejándoles las riendas de tu vida? ¿Eres capaz de alejarte de las personas que no te aceptan cómo eres si te vuelves una persona menos cómoda para ellas?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Responsable: Antetodo Magazine
Finalidad: La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog.
Legitimación: Tu consentimiento explícito de que quieres recibir esta información
Destinatarios: Los datos que nos facilitas están en nuestro servidor de web y email OVH y en los servidores de Google Drive, todos ellos que cumplen con la RGPD
Derechos: Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en hola@antetodomagazine.com así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control.